¿Qué es esto?
De nuevo, has vuelto a hacerlo.
Y hoy estoy muy cansado para deshacerlo; cojo tu reproche, y lo llevo a tu silla. Ésta se sienta en tu puesto: se siente cómoda. Sabe que mañana vas a mirar a la propietaria del asiento con diversión, mientras ella se vuelve colorada.
Cuando vuelvo, ya no puedo dormir. Estoy demasiado cansado de ser fuera de mi mismo, sin abrirme y darme la vuelta.
Suena grotesco. Aún así, es como lana.
Más bien, vidrios rotos incrustados en lana. Nadie es perfecto, ¿verdad?
Tengo un pequeño secreto que comentaros: me estoy muriendo.
Pero esperad, no hagáis un drama de ello: vosotros también.
Cada día que pasa, perdéis un poco más de vosotros mismos. Ya no sois la misma persona que hace un año. No podéis volver atrás. Al nacer hicisteis el pacto de la vida. Y este, se paga con la corrupción y la muerte.
¿Que soy negativo? No lo creo. ¿Acaso la muerte es mala? ¿Le váis a echar la culpa a la muerte por no haber aprovechado vuestra vida? Eso es que tenéis algo roto dentro.
Es muy sencillo: la muerte no es ajena a la vida. La vida es muerte.
Todo lo que existe tiene su tiempo, y su fin. Dicen que una mosca vive un promedio de un día. Para vosotros quizá sería algo muy corto. La vida de un planeta o de una estrella se mide en millones de años (o eso me han hecho entender). Eso sería demasiado para nosotros. Pero la tierra quebrará y se destruirá. Igual que la mosca. Igual que tu, que yo.
Desde que nacemos, evitan que pensemos sobre la muerte, sobre el final de las cosas. ¿Hubieramos aprovechado más la infancia si supieramos que, siendo niños, moriríamos y dejaríamos paso a un joven adolescente? Quien sabe.
Todo debe ser suave, no tenemos que ver el cuchillo del matarife que nos sacrificará. Eso, realmente, es un problema.
Cuando explican cuentos sobre San Jorge y el dragón, dicen que San Jorge le clava la lanza al dragón, y que de su sangre brotan rosas. Y entonces, Jorge coge una rosa y se la entrega a la princesa que acaba de rescatar.
¿Notáis como evitan el tema? El dragón ha sido ensartado, perp jamás dicen que muere. Llevan la acción a un gesto de entrega. Y los niños magnifican al cazador de bestias.
¿No os da que pensar?