Brilla en mis ojos,
como fresas,
como una chispa cereza,
un cercano y latente rojo.
Mis ramas, descubro-
arden
crecen madroños de ti-
un florecido y fascinante rojo.
Sabor a acero,
interno,
de tu reguero de lava,
de tu tierno y violento rojo.
Entre nosotros: un sismo;
es tu vida
que fluye por mi garganta,
un cazador e introspectivo rojo.
Y reflexiono:
que dure,
si esto es ser vampiro.
Siempre bajo tu luna, de rojo.
VII
No hay comentarios:
Publicar un comentario