A veces, no sé que sentir, ni que pensar.
Porque solo hay un vacío: años de silencio y oscuridad comprimidos en el devenir de unas circunstancias que castran mis emociones.
Solo puedo recoger unas migas que dejas, de señal. Y, caminando de cuclillas, espero llegar a rodearme de tus muslos. Aunque quizá sea demasiado tarde, y solo existan los huesos raídos de una esencia que supiste dejar calada, esperando en una butaca de piedra.
Nada me parece tan irritante. Tan irritante como querer y no saber. Y dejar que mi mente imagine para, una vez más, confabular en mi contra.
De nuevo, la preocupación marca el ritmo de un talento pesado. Es la pauta para una vieja vida, falta de aliento. Es el metrónomo que calcula nuestros latidos, el uno muy lejos del otro. Y que, al final, se rompe por desuso.
Es una marca más en mi piel, una grieta más en mi alma. Y mientras todo parece ir bien, un niño en mis ojos te suplica por favor.
Porque no hay dolor más grande, que sentir el vacio de tu existencia, aún sabiendote cierta.
martes, 28 de octubre de 2014
4: me faltas
lunes, 20 de octubre de 2014
3: locura
Y así queda tu mente. Como un castillo de arenisca demasiado viejo como para aguantar las ráfagas de viento de un mar terrible. Adiós al torreón, adiós al habla, adiós al puente levadizo, adiós a la lógica, adiós al techo, adiós a la visión controlada...
Poco a poco, solo quedan ruinas en tu mente. Y así, sin prisa, pero sin pausa, tu alma queda desnuda ante el derrumbamiento del pensamiento. Tratamientos fallidos intentan montar guardia en las ruinas de un castillo que ya es inexistente. Mientras tanto, tu cuerpo físico reposa en una sala completamente acolchada, para que no se destruya por la desesperación de no ser dirigida por ninguna mente, por no encontrar un intermediario ante las direcciones de un alma perdida.
Y, como un nuevo amanecer, el demente descubre que su castillo nunca se derruyó. Más bien, su castillo se transformó.
En cambio de cristal, madera, roca, teja, metal, arenisca, ideales y lógica, el loco observa como su castillo se ha elevado a quintaesencia, vacío, humo, materia de sombra, luz líquida, magia, secretos arcanos y respuestas sin preguntar.
Y como si por primera vez abriera los ojos, consigue ver. Consigue sentir el universo tal y como es en verdad. Consigue discernir entre el atrezzo y los actores; entre la tinta, el papel, el pincel y el artista; entre el escritor y su retahila; entre el instrumento y sus ondas musicales.
Porque, aún siendo un loco, sabe que la realidad no es más que la esencia de la enajenación.
Solo ajeno a la realidad, puede saberla de verdad.
jueves, 16 de octubre de 2014
2: peonza
La vida tiene muchas vueltas. Tiene giros, recovecos, huecos, burbujas... tiene cosas que de repente, te abofetean la cara de forma extrañamente confusa. A veces agradables, a veces no.
No sabes lo feliz que estoy de que este tornado me hubiera llevado hasta ti. Por que estás reviviendo algo que creí absorbieron hace mucho, y no pensaba que sería capaz de que volviera.
Solo te pido que, mientras damos vueltas, tengas un poco de paciencia. Todavía llevo muletas.
martes, 14 de octubre de 2014
1: a night like this
Más que noche, ya es madrugada. Y joder, no sabes el sueño que tengo, amada mia. Una noche como esta, son las que se hacen eternas, esperando que llegues por la ventana a hacerme feliz con tu presencia.
Muchos han hecho ya de mí un ser hosco, burdo, huraño. Una bestia tintada en carbón, que gruñe cuando unas finas manos tocan el pelo angosto y pajizo de mi cuerpo. Y muchos dejaron huella en mi. Muchos dejaron cicatrices que, a dia de hoy, son difíciles de esconder.
Una por cada sol, otra por cada luna, y una más, por la estrella que nos vela la mañana.
Carbonizaré el plomo que hincaron en mi cuarto. Aquel plomo que me regalaron, haciendome pensar que eran objetos maravillosos. Los haré ceniza con mi aliento de ira. Los haré retumbar en su propia materia, mientras los golpeo hasta que cese su existencia. Y limpiaré mi cueva de todo aquello que es innecesario, de aquello que entorpece mi amor por la vida.
Tu ya estarás durmiendo bajo el manto de un dolor candente. Y yo soñaré que me aparezco en tu vigilia, en un febril sueño de amor, sexo y cariño feroz.